Capítulo 1 de 6
Preparación espiritual
Antes de subir al púlpito, el predicador debe descender al lugar secreto.
La unción no nace en el escenario, nace en el altar privado.
Oración intencional: separa al menos 30 minutos para clamar por el mensaje y por los oyentes.
Ayuno: si es posible, acompaña la predicación con un ayuno parcial el mismo día.
Confesión: examina tu corazón. No predicas desde la perfección, sino desde la rendición.
Lectura devocional: lee el pasaje no como predicador, sino como hijo.
"El que ministra, ministra primero a Dios; lo demás es consecuencia."
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